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Arboles muertos y mucha tinta

Guerra Mundial Z

Guerra Mundial Z

Título original: World War Z: An Oral History of the Zombie War, 2006

Autor: Max Brooks

Edita: Almuzara, Córdoba (España), 2008

 

A veces las soluciones más sencillas son aquellas que nadie termina de ver, el giro de un foco que hace que un lugar común se convierte en una nueva idea maravillosa. No hay mejor ejemplo que esta novela, donde –sin salirse de los cánones implantados en la película Night of the Living Dead (George Romero, 1968)– esquiva magistralmente el gran dilema narrativo que tenía atrapado al subgénero en estas cuatro décadas con un mero cambio de perspectiva.

Expliquémonos: el gran problema de los zombies es que básicamente son básicamente hormigas carnívoras humanas, que son peligrosas si te agarran de a muchas o en un lugar cerrado. En todo este tiempo la típica historia del subgénero zombie/muerto viviente era un grupo de personas rodeadas de hordas hambrientas que, sin ningún tipo de ayuda, tenían que esquivarlos o sucumbir. Y los zombies no generan planes maquiavelicos y manipulaciones entre bambalinas (como los vampiros), no tienen lucha entre su parte humana y su parte monstruosa (como los hombres lobo o los vampiros), no tienen comentarios filosóficos sobre la Humanidad (como el tipico monstruo de Frankenstein/robot asesino): ellos a lo suyo, que es comer y seguir comiendo. Cuanod multiplicas este único argumento por 40 años… bueno la repetición se hace obvia (y ahí tienen a The Walking dead, que exprime la idea hasta agotarla , si eso era todavía posible)

Justamente el gran truco de esta novela es cambiar el punto de vista. En vez de quedarse con el relato micro (sobrevivientes vs zombies), decide ir a un paso más allá y enfocarse desde una perspectiva global. No ver lo que hace el hombre de la calle (que , ya sabemos, en el 90% de las veces se convierte en alimentación y/u otro zombie mas), sino contarnos los planes mas generales, las decisiones cruciales que explican cómo ese holocausto zombie. O sea, lo que en las películas de Romero y demás son el trasfondo, aquí son el eje central. Y además contado como un registro periodístico (la película hubiera sido más fiel a la novela contada como un falso documental, pero claor anda a explicarle eso a Brad Pitt), que trae sorpresas intersantes.

Y ahí es donde Brooks brilla: su habilidad para concebir resultados globales basado en el comportamiento histórico de las naciones es fantástica. Sí, es completamente creíble que China ocultara hasta que ya fuera demasiado tarde los comienzos de la infección, que los Estados Unidos arrullara mediáticamente a sus ciudadanos, que Rusia recupere sangrientamente su territorio y caiga en una nueva autocracia, que Fidel haga lo que hace en Cuba (en unos de los momentos mas fantabulosos de la geopolítica-ficción que leí en años), que la solución al problema la den los sudafricanos, que Israel sea el primer país que se pone en guardia, etc. Se nota en todo momento que Brooks ha pensado el mapa global con un cuidado y obsesión casi nerd, una suerte de Tolkien post apocalíptico que tenía clarísimo el universo donde se desarrollaban las historias mucho antes de ponerse a escribir la primer palabra de esta novela.

Y lo mejor es que el cambio de foco resulta absolutamente creíble. La pregunta de por qué no se le había ocurrido a nadie antes esto sale natural. ¿La respuesta? Porque no, porque se le ocurrió a Brooks primero. Y con eso escribió un libro absolutamente brillante, que complemente y amplia lo planteado por la mitología romeriana sin salirse de ella. Lo que no es fácil.

Mujeres sin hombres

Mujeres sin hombres

Titulo original: Femmes sans hommes, 1953

Autor: Marise Querlin

Colección: Jaguar nº 53

Edita: Diana, México, 1967

 

Marise Querlin fue una escritora y periodista francesa del período de la posguerra, cuyos libros fueron básicamente grandes reportajes sobre temas “comprometidos” como las drogas, la delincuencia o, en este caso, el lesbianismo. En ese sentido, este libro es interesante como burbuja sobre cómo se vivía y juzgaba en el tema durante esos años.

Y la palabra clave es “juzgar”. En esos años pre-Kinsey Report, Este libro – como todos los otros que tratan el tema de la homosexualidad – tienen una valoración moral implícita de la “desviación sexual” que hoy por hoy suena decididamente desfasada en gran parte de la sociedad. Es sintomático que un libro que en el momento de su publicación se debía ver como básicamente progresivo, hoy se vería en muchos pasajes como abiertamente conservador, sino retrógrado por mucha gente. Hay una intención perpetua de explicar, contextualizar, justificar en términos psicológicos, sociales o históricos la “desviación” de esas mujeres. Pero no verlo como algo que pasa, sino como algo que es una desviación, palabra con un peso moral implícito temible.

Eso sí, a la hora de juzgarlo por su lectura, el libro resulta bastante indigerible. Qurlin mezcla las anécdotas con las explicaciones y las reflexiones sin mucho orden y contexto, en una lectura que parece más una sucesión de artículos pobremente organizados. Y farragoso de leer, aunque ahí puede ser que le problema sea la traducción (sospecho que fue traducido no del original francés sino de la edición americana, con lo que el teléfono descompuesto que es normalmente la traducción debe haber empeorado visiblemente).

Y un detalle: que un libro francés de 1953 salga editado en 1967 – pleno verano del amor- en México, dice bastante sobre lo poco que había llegado todavía la revolución sexual.

En fin si están interesados en el tema, puede ser parte de la bibliografía necesaria de ler. Leerlo por leerlo (como en mi caso) solo sirvió para ver lo rápidamente que hemos avanzado en la aceptación de las minorías sexuales.

 

Sherlock Holmes contra Fu Manchú (1989)

Sherlock Holmes contra Fu Manchú (1989)

Título original: Ten Years Beyond Baker Street (1984)

Autor: Cay Van Ash

Edita: Planeta, Barcelona, 1989

 

La Real Academia Española define:

pastiche. (Del fr. pastiche).

1. m. Imitación o plagio que consiste en tomar determinados elementos característicos de la obra de un artista y combinarlos, de forma que den la impresión de ser una creación independiente.

El pastiche no es necesariamente mejor o peor que una obra que no lo es. Solo que se encuentra con el objetivo declarado de hacer una obra que recuerde estéticamente a la obra que está imitando.

En ese sentido, esta novela cumple con creces su objetivo. Cay Van Ash (amigo y discípulo literario de Sax Rohmer) recrea con una fidelidad asombrosa tanto a Rohmer como a Conan Doyle. En ese sentido amolda muy bien las formas típicas de presentación en las historias personales de ambos personajes. Por un lado, Holmes está permanentemente inquieto, yendo de un lado a otro para investigar el paradero del secuestrado Denis Nayland Smith (hecho cometido por la gente de la Si Fan, bajo el mando de nuestro del genio del mal favorito). Fu Manchu, por otro lado, no se deja ver casi nunca, pero su habilidad para crear complejos planes se mantiene intacta. Y el narrador es el doctor Petrie, que le da la agilidad narrativa a la historia con un estilo que es mucho más ágil que el del pobre doctor Watson. En el sentido de imitar los estilos y personalidades de los personajes, Cay Van Ash logra un cometido excepcional.

Eso sí, como todo buen pastiche, la gracia de leerlo tiene que ver mucho con que a los lectores le guste de entrada las historias originales. Siendo fan del personaje de Sax Rohmer, yo lo disfrute bastante. Si uno es fan de Sherlock Holmes, seguramente lo disfrutará. Si no lo es de ninguno, posiblemente se pregunte si es realmente necesario sentarse a leerlo. En ese caso, ahórrese los (aparente muchos, de acuerdo a precios que hemos visto en Internet en sitios de usados, porque parece que la edición española es bastante difícil de hallar) billetes para gastar en este libro. Sería como comprarse una entrada para ver a  - digamos – Led Zeppelín sin haber escuchado previamente los discos. No le verá la gracia, o sea.

 

Editorial: ¿Donde está este tipo?

Editorial: ¿Donde está este tipo?

No, no es otro de mis regulares "abandono esto por un tiempo porque estoy cansado"

Es más un "tengo dos meses de trabajo enloquecedor y hasta mediados de setiembre veo poca chance de leer cosas para reseñar"

Y, si bien soy de esos lectores incansables, no todo lo que leo es válido para este blog (vamos que no solo leo novelas populares. Hay que tener gustos eclécticos, muchachos) y hoy por hoy solo estoy muy justo con el material leído para reseñar. A ver si puedo avanzar con ello en estos días de silencio bloguísitco y en setiembre prometerles algo recargado.

Bueno pues nada, a esperar nomas

Gracias por su paciencia y nos vemos seguramente (a lo mejor cae algún posteo menor) en setiembre

La dama transparente

La dama transparente

Título original: The lady is transparent, 1962

Autor: Carter Brown

Colección: Caimán nº 277

Edita: Diana, México, 1963

 

Era una oscura y tenebrosa noche y un hombre ha sido asesinado en un cuarto cerrado por adentro a medianoche. Los residentes del lugar dicen que es culpa del fantasma de una bruja que asusta la antigua mansión. Y le toca al pobre Al Wheeler averiguar la verdad.

Digámoslo de una vez: esta es una novela fallida de Carter Brown. Sencillamente no le funciona este típico misterio policial. A diferencia de -digamos- un Ellery Queen o una Agatha Christie, las pistas para resolver el misterio sencillamente no están ahí hasta que conviene que aparezcan a criterio de la narración. Y Wheeler – que definitivamente es una versión “light” de Mike Hammer – está tan fuera del lugar en una novela problema clásica como estaría Superman en una novela romántica de Barbara Wood. Y no convence ni por un instante la verdad: todos los sospechosos son forzadamente sospechosos y la idea del “fantasma asesino” no resiste como posibilidad ni un instante.

No pido gran cosa de Carter Brown, solo lectura pasatista y agradable. Lamentablemente esta novela  -sin ser un bodrio infumable– no cumple con esos objetivos mínimos. Primera vez que me pasa con Carter Brown , eso sí.

 

Federici, detective intergaláctico

Federici, detective intergaláctico

Autor: Carlos María Federici

Edita: Montevideo Comics/ Grupo Belerofonte , Montevideo, 2013

 

Querer hacer historieta en países sin una gran industria editorial y atrapado por la producción de otro país, como pasa con Uruguay, sumergido culturalmente bajo la sombra de la industria editorial de Argentina, es una tarea no apta para la mayoría.

Por suerte, Carlos María Federici es de la minoría.

Federicilleva décadas escribiendo novelas de género y dibujando en Uruguay, con productos cuyo encanto clásico no desmerecen con el tiempo. Por eso fue una gran idea de parte de la convención Montevideo Comics de rescatar públicamente su trabajo en el comic yorugua con este libro, que se entregaba gratuitamente a todos los que participaron en ella este año.

El plato principal del tomo es la historieta Jet Galvez, que Federici sacó en un semanario infantil uruguayo en la década de 1980. Jet es parte de una agencia policial intergaláctica que vive aventuras con un tono definitivamente “retro”, más cercanas en tono a Flash Gordon que a Luke Skywalker. Se nota que la historia está pensada para niños pero el producto itene un encanto maravilloso para mi gusto.

Una selección de historietas cortas y fragmentos de itras dan también una idea de los otros trabajos que abordó Federico en su momento.

A destacar el cuidado en la restauración que se puso, trabajo que hizo Diego Jourdan (que además hizo la tapa a partir de un dibujo de Federico)

Ojala hubiera mas proyectos así, que rescataran autores que merecen ser conocidos por el público.

 

 

Bomba y los exploradores

Bomba y los exploradores

Titulo original: BOMBA THE JUNGLE BOY AND THE LOST EXPLORERS; or, A Wonderful Revelation (1930)

Autor: “Roy Rockwood” (probablemente John Duffield)

Colección: Robin Hood nº 114

Edita: Acme, Buenos Aires, 1957

 

Este libro cierra el primer ciclo de la serie de Bomba, el que finalmente responde las intrigas básicas desde le comienzo de la serie sobre el origen de Bomba, y cómo llegó a la selva amazónica. Y responde de la manera mas obvia posible: el padre termina cayendo en la selva, es rescatado por Bomba y al final se une a éste en el combate final contra los cazadores de cabezas del malvado jefe Nascanora. Sí, un “deus ex machina” que debería haber ocurrido cinco libros atrás para ahorrarme la lectura de la serie.

Pero bueno, al menos este libro funciona como cierre, sin dejar cabos sueltos en la búsqueda. Al fin descubrimos toda la historia de cómo los padres edieron a Bomba por obra y gracia de Japazy y como terminó con Cody Casson en medio de la selva. Y al final los malvados jíbaros son castigados, Nascanora cae a manos de Bomba y padre hijo y madre se reúnen para un happy ending.

Después vendría la segunda tanda de episodios con Bomba yendo a investigar al Africa, sacándole la única cosa que lo hacía diferente de Tarzan.

Igual, al tener un conflicto que debe resolverse sí o sí, este libro se hace mucho más entretenido de leer que las novelas  anteriores, donde claramente se está estirando la trama.

No voy a decir que sea un clásico ni mucho menos. Pero, solamente por ser el cierre de ciclo de un tarzanida que tuvo cierto éxito en su momento, el libro vale la pena.

 

Bomba en el pantano de la muerte

Bomba en el pantano de la muerte

Título original: BOMBA THE JUNGLE BOY IN THE SWAMP OF DEATH; or, The Sacred Alligators of Abarago (1929)

Autor: “Roy Rockwood” (probablemente John Duffield)

Colección: Robin Hood nº 82

Edita: Acme, Buenos Aires, 1955

 

Primero un dato curioso: esta novela salió primero en la colección Robin Hood que su inmediata antecesora, Bomba en el sendero del terror, dejando un error en la cronología interna de la serie que solo leyéndolas de corrido se subsana. Así que están avisados de la pifia.

Ahora respecto a la novela, tenemos a Bomba encontrando a unos médicos que andan buscando una planta que puede, convenientemente tratada, solucionar los problemas mentales de las personas… incluído Cody Casson, el anciano que crió a bomba y está medio gagá si lo miramos con un ojo solo. Por supuesto no creen en cualquier lugar de la jungla sino en un pantano repleto de caimanes y donde viven una tribu feroz y salvaje. Para que no sea fácil, vamos. En fin igual Bomba irá, conseguirá las flores, engañará a la tribu salvaje y conseguirá que hagan el remedio para que Casson al fin hable de su familia.

La resolución de esta saga se sigue estirando más y más, hasta la estulticia. En fin lo de siempre. Esto es para que lo lean nostálgicos del personaje y/o investigadores de la cultura pop de derribo. Como el que escribe este blog

Eso sí, las tapas ilustradas por Pablo Pereyra siguen apoteósicas ocmo siempre.

 

 

Bomba en el sendero del terror

Bomba en el sendero del terror

Titulo original: BOMBA THE JUNGLE BOY ON TERROR TRAIL; or, The Mysterious Men from the Sky (1928)

Autor: “Roy Rockwood” (probablemente John Duffield )

Colección: Robin Hood nº 96

Edita: Acme, Buenos Aires, 1958

 

Tras vencer a Japazy al final de Bomba en la Ciudad Abandonada, Bomba y su fiel acompañante Viern… perdón, Gibo, se dirigen rumbo a la aldea del jefe amigo Hondura, donde se encuentra su mentor, el semi demente Cody Casson. Bomba lleva con él un libro manuscrito de Japazy donde espera hallar alguna respuesta sobre su origen. Pero, desgraciadamente, su camino se desvía por un sendero más peligroso que día de elección en Haití. Por este sendero del terror se topará con jaguares, serpientes, caimanes, plantes que exhudan ponzoña y una tribu de caníbales que quiere merendárselo. Y, mientras avanza trabajosamente por la selva, verá pasar por su cabeza un avión, pilotado por dos hombres blancos que andan buscando a su compañero, perdido en la zona. Desde ya Bomba lo rescatará y ganará su gratitud, con rescate final vía avión (y miedo supersticioso de Gibo ante el artefacto, porque todo indio que se precie es supersticioso en las novelas de Bomba) de pro medio. Finalmente, llegará a la aldea de Hondura y Casson leerá el libro, descubriendo algo de sus padres (Andrew y Laura  Barton) y su nombre original: Bonnie Andy o “Bonny” Bartow. También que Japazy odiaba a los Bartow por un problema de celos y que, al llegar a Brasil en una gira algo pasó. Qué no se sabe porque , justo faltaban unas páginas, arrancadas en medio de la captura de Bomba por un caníbal desconsiderado. Pero bueno, de a poco las piezas del rompecabezas de la serie se van organizando y Bomba ya sabe u n poco más sobre su origen.

Desde ya que los mismos estereotipos racistas sobre los indígenas siguen perneando la narración y la historia es medianamente similar a los tomos anteriores. Pero al menos esta vez no termina el libro con un cataclismo natural y las pistas del libro sirven efectivamente para avanzar la intriga de la serie. Si, no es mucho, pero yo no espero a estas alturas demasiado de la saga.

 

No quisiera estar en sus zapatos

No quisiera estar en sus zapatos

Título original: I wouldn`t be in your shoes (1943)

Autor: “William Irish” (seudónimo de Cornell Woolrich)

Publicado dentro de Obras escogidas, Aguilar, Madrid, 1961

 

Siempre vale la pena volver a William Irish, sobre todo cuando hay relatos cortos suyos, donde su manejo brutal del suspense brilla implacablemente, conciso al pie. Este libro tiene cinco relatos, uno mejor que el otro.

El relato que da nombre al libro parece un boceto de La Mujer Fantasma. Un tipo pierde un zapato, que se convierte en la coartada que lo puede salvar de ser acusado de asesinato. Solo que no logra hallarlo…

En “Fue anoche”, una pareja se desarma mientras planea y ejecuta un asesinato para sostenerse negocio. Creo que es más importante ver cómo su vida se desarma y desmorona en torno a este hecho, antes que el crimen en sí. Casi como un cuento psicológico de Dostoievski, enmarcado en una narrativa criminal.

“A las tres” – en mi opinión el cuento más atrapante de los cinco – un relojero ha preparado una bomba de tiempo para que su mujer muera. Pero cuando la pone en su casa, justo unos ladrones entran, lo amordazan y lo dejan ahí, sin saber que hay una bomba activa listo para estallar. Y lo único que puede hacer le relojero es mirar avanzar las manecillas…

“Pesadilla” tiene a un hombre soñando con un asesinato… que se ha cometido en otro lugar exactamente como recuerda. La explicación es... No, no cuento nada, pero tiene que ver con hipnosis

Finalmente “Papa Benjamin” es la historia de un músico de jazz al que un hechicero vudú le echa una maldición y quiere hacer lo imposible para sacársela de encima porque le están pasando cosas terribles.

Todos, pero todos te tienen al borde del asiento, pasando las hojas esperando saber “¿Qué demonios va a pasar?”, con una atmósfera opresiva que no da respiro.

O sea, si lo consigan, léanlo. No se van a defraudar 

 

Bomba en la ciudad abandonada

Bomba en la ciudad abandonada

Título original: BOMBA THE JUNGLE BOY IN THE ABANDONED CITY; or, A Treasure Ten Thousand Years Old (1927)

Autor: “Roy Rockwood” (aparentemente John Duffield)

Colección: Robin Hood

Edita: Acme, Buenos Aires, 1955.

 

Hace ya varios años, dentro del Especial ¡Ungawa! de esta página, hice una extensa nota sobre Bomba el Niño de la Selva. En ese momento no tenía todas las novelas (de hecho me siguen faltando varias). Encontré algunas más desde entonces y, aprovechando que me han pedido hacer una nota larga sobre este personaje, me he sentado a leerlas. Voy a saltarme la explicación del personaje y que pasa en términos generales en la saga, que para eso está lo que escribí años atrás. Es solo cuestión de seguir el link y leer lo que escribí antes.

Esta es la quinta novela de la serie, tras Bomba el Niño de la Selva, Bomba en la Montaña Movediza, Bomba en la Catarata Gigante y Bomba en la Isla de los Jaguares. Tras que ésta última terminara literalmente hundiéndose víctima de un terremoto – regla de oro de toda novela de Bomba: tiene que haber como mínimo una catástrofe natural en cada novela, sea terremoto, inundación o erupción volcánica en la selva – Bomba salva de la muerte al único otro superviviente del poblado, un nativo llamado Gibo. Que se convertirá en su fiel y servil ayudante, con acento en servil. Porque otra regla de oro de esta serie es que los indígenas son siempre inferiores, serviles, supersticiosos y, si son buenos, reconocen la innata superioridad blanca de nuestro niño selvático favorito. Así que Gibo se convierte rápidamente en su Viernes particular, al que Bomba rescata en toda la historia una y otra vez de fieras salvajes. Que las hay por doquier, listas para atacar en todo momento a Bomba y Gibo e impedirles el viaje. Pumas, jaguares, monos salvajes, serpientes, cerdos salvajes: todos estan listos esperándolos para atacarlos.

Porque ambos se encaminan en búsqueda de una ciudad abandonada donde todos los edificios son de oro, que es donde se encuentra le malvado mestizo Japazy, quien es el que puede contarle a Bomba sobre sus orígenes y sus padres. Porque éste está obsesionado con saber quienes son los progenitores blancos y por que lo dejaron en medio de la selva. Desde ya que llegan e intentan hablar con Japazy, pero , cómo éste es un tipo malísimo – como buen mestizo, porque , claro, es una criatura antinatural, ni inferior como los indios ni superior como los blancos así que evidentemente es un monstruo malvado – no dirá mucho y , después, al capturarlos, los quiere matar. Pero ambos se escapan y, ayudados por el siempre ubicuo terremoto de cada novela, hacen que Japazy caiga por un precipicio hacia su muerte. Eso sí, dejando un cuaderno escrito que puede que tenga más pistas sobre los orígenes de Bomba (y así continuar la saga). Fin

Desde ya, si obviamos el racismo omnipresente, y todas las coincidencias de las que hablamos en la reseña, la novela es entretenida en tanto aventura juvenil. Claro, si pensamos en chicos a los que todo estos “peros” no les importen. Diría que hoy día se hace inviable revivir al personaje.

 

Los Mentales

Los Mentales

Autor: “P.G.M. Calin” (seudónimo de José García Martínez-Calín)

Colección: Infinitum nº 10

Edita: Ferma, Barcelona, 1965

 

Digamos que tenemos a diez seres de capacidades casi omnipotentes llamados los Mentales, del os cuales, inexplicablemente, ocho mueren al inicio de la historia. Y los otros dos están intrigados con lo que les ha pasado. Y mientras miran el desarrollo de un universo completo, encontrando que hay especies inteligentes que quieren aniquilarlos, otras que solo saben de conquistar y una –la terrestre- que tiene la posibilidad de trascender a sí misma.

Desde ya, este es un relato de ciencia ficción cósmica, donde los milenios pasan con más facilidad que los cigarrillos de marihuana en un concierto reggae. Los protagonistas son de dimensiones tan poderosas y con tiempos tan largos que básicamente podemos decir que son Dios (aunque no lo son, como nos enteramos al final sino que… nah, no lo voy a arruinar). Desde sa perspectiva, el resultado es un poco como esas historias de Olaf Stapledon, que cubren eones de historia de la galaxia con descripciones áridas y menos emotivas que el informe contable anual de una empresa.

Por suerte, cuando el escritor baja a la esfera de los seres mortales, la cosa se pone mas entretenida. Los esfuerzos de una red de civilizaciones para aniquilar a su Mental es una pequeña epopeya (trágica) dentro del libro que se sostiene con interacciones muy bien llevadas y no exentas de humor por momentos.

Esta es una de las novelas de ciencia ficción de autores españoles que aparecían dentro de las editoriales españolas en esos años, en colecciones con un poco más de calidad que los típicos bolsilibros del período (para que quede claro, me remito a éste artículo). Bajo el seudónimo se halla Jose García Martínez-Cailin, un tipo más conocido por su trabajo humorístico dentro de revistas como La Codorniz, Can Can y que , en los setentas, dirigiría El Cocodrilo Leopoldo. Su faceta literaria apunta a mucha literatura de género, como la serie humorística/policial Gay Flower, con un detective homosexual que resuelve casos bastante absurdos. NO se prodigó mucho en la ciencia ficción, por lo que sé.

Sin ser un clásico del género (ni siquiera dentro de la ciencia ficción hispánica), esta es una novela que puede llegar a entretener a los aficionados al género, especialmente si les gusta esos relatos cósmicos donde cada capítulo implica el paso de milenios. No es lo que a mí me interesa en general en el género, eso sí…

Vito Nervio/ Misterix

Vito Nervio/ Misterix

Autores: Varios

Colección: Biblioteca Clarín de la Historieta nº 16

Edita: Clarín, Buenos Aires, 2004

 

Este libro para mi es un hallazgo, al rescatar a dos personajes de la historieta Argentina AHC (“Antes de Hora Cero” que, como toda persona que vé Continuará, es el equivalente de la crucifixión en la historieta argentina, cuando comienza la Edad de Oro del Comic Nacional). Tanto Vito Nervio como Misterix fueron dos personajes interesantísimos de la aventura argentina de las décadas de 1940, 19650 y 1960. Por supuesto se hallan olvidados y opacados y esta es una buena manera de ver sus méritos.

Como siempre, hay que destacar el trabajo de selección realizado por Diego Accorsi, que se toma el trabajo de elegir historietas representativas de los períodos de ambos personajes. Sin él, la Biblioteca Clarín habría adolecido de fallas imperdonables, en mi opinión.

Empecemos por Vito Nervio, el detective criollo que actuó en las páginas de Patoruzito entre las décadas de 1940 y 1950 viajando por el mundo y viviendo aventuras exóticas. En el libro tenemos tres historias de éste. La primera es la aventura que presenta al personaje, guionizada por Mirco Repetto y dibujada por Emilio Cortinas. Lo impresionante aquí es el dibujo de Cortinas, un tipo que está olvidado con ganas por parte de el mundillo comiquero argentino y es simplemente brillante, con un manejo del dibujo realista con toques expresionistas a lo Eisner que son simplemente espectaculares. No había leído nada de él nunca pero, tras ver sus dibujos, me encantaría que alguien se tome le trabajo de subir (siquiera digitalizando) mas de su obra.

(Y , ya que estamos, recomiendo ciegamente que se bajen el cuaderno digital sobre Cortinas hecho por la gente de La Bañadera del Comic. Info de la buena)

Las dos aventuras siguientes de vito Nervio están hechas por el equipo más clásico del personaje, compuesto por el guionista Leonardo Wadel y Alberto Breccia en los dibujos. Ambas historias ocurren en ambientes exóticos (África y París) con argumentos de aventura pura y dura, con Vito enfrentando nativos, peleando con pulpos gigantes, luchando con organizaciones malvadas ocn planes para dominar el mundo e ingenios casi de ciencia ficción, etc. Wadel es un guionista solvente, muy entretenido y que maneja muy bien los tiempos para dejar con las ganas d mas cada semana (recuerden que esto se publicaba semanalmente). Y Breccia ya es claramente un dibujante sólido e interesado en el trabajo expresionista de las sombras pero con un manejo de la anatomía que asombra, algo que muchos parecen olvidar porque solo han visto el trabajo de sus últimos años y no ven la solidez de la anatomía del Viejo sobre la cual construyo sus fabulosas fantasmagorías. Eso sí, se nota que está limitado, aplastado por la cantidad excesiva de viñetas que impiden demostrar su virtuosidad con el lápiz.

La cosa decae cuando llegamos a las historias de Misterix, tal vez lo más cercano a un superhéroe clásico que haya existido en esos años en Argentina. Científico, detective, poseedor de un traje a prueba de balas y con una pila atómica que le daba poderes sobrehumanos, el personaje (creado originalmente en Italia pero que terminó desarrollándose para el mercado local, en uno de los primeros casos de la larga interacción creativa entre los mercados italiano y argentino) tuvo gran éxito en su momento. Sin embargo ni los dibujos de Paul Campani –deudor de Milton Canniff- ni los de Eugenio Zoppi – que se revela con puntos estéticos en contacto con Solano y el propio Breccia – no impresionan demasiado hoy día.  Y Alberto Ongaro (quien será el guionista de los mejores episodios de la serie), sin ser un ml guionista, tampoco me entusiasmó mucho. Creo que el mejor episodio de los que están en el libro corresponde a “Los mendigos pintados”, una intriga policial muy bien desarrollada.

Como se puede ver, el libro es de calidad despareja. Pero para conocer personajes que se han olvidado en la conciencia historietística, me parece algo sumamente valioso. Ojala haya más cosas similares.

La editorial Tor: medio siglo de libros populares

La editorial Tor: medio siglo de libros populares

Autor: Carlos Abraham

Colección: Sentidos del libro

Edita:Tren en Movimiento, Buenos Aires, 2012

 

Es raro, pero nadie habla de las editoriales a la hora de hacer la historia literaria. Aparentemente los libros nacen  solitos, se distribuyen por generación espontánea y llegan caminando por su cuenta a los estantes de librerías y kioscos. Hablar de los tipos que deciden en primera instancia qué se publicará y qué no, que definen con sus elecciones los consumos culturales al alcance del público (y no solo de autores locales, sino que ponen en el tapete las traducciones de productos extranjeros en idioma nativo) parece mala palabra, sobre todo si el objetivo de éstos no es la reivindicación de un producto cultural o estética determinada sino apenas hacer plata con esos árboles muertos con mucha tinta llenos de palabras. Si además nos encontramos con editoriales que definitivamente apuntan a sacar cosas para el consumo popular (una mala palabra para la mayoría de los estudiosos de la literatura hoy día, que seguirán abominando de esas novelas de “baja calidad literaria”), el que exista un libro como éste es casi un milagro termodinámico por lo imposible que parece.

Pero por suerte uno tiene a un tipo como Carlos Abraham, que, de terco nomás, se dedicó a investigar lo más profundamente posible a una de las editoriales más notorias de Argentina entre las décadas de 1920y 1970: la editorial Tor, responsable de vender libros a bajo precio  en cantidades industriales por toda Sudamérica, difundiendo a autores de todo tipo y pelaje (desde Dumas a Salgari, desde Sabatini hasta Sax Rohmer) y dandole aire a personajes como Tarzán, The Spider, G-8 y sus Ases del Aire, Mr. Reeder, Fu Manchú, etc. El resultado de su investigación es poco menos que fascinante, yendo más allá de la catalogación de títulos y colecciones (cosa que hace y que ya de por sí es un trabajo gigantesco y encomiable en una editorial  que publicó tantos libros durante tanto tiempo) para describir el origen, los mecanismos de trabajo internos (desde la edición hasta la publicación) y la descripción de las personas que hacían que esa maquinaria se pusiera en marcha. Obviamente le principal protagonista de la historia es le fundador de la editorial, Juan Carlos Torrendell, un personaje que parece el prototipo del editor cuya política editorial se resumía en vender lo más posible.

Además, el libro funciona como reivindicador de varios de los escritores argentinos que se dedicaron en esos años a ser profesionales de la escritura (escritores “pulp” , vamos) bajo seudónimos y con cero reconocimiento crítico. Autores como Rodolfo Bellani, Alfonso Quintana Solé (el principal escriba detrás de los Tarzanes apócrifos que publicó la editorial) y Juan Bernat son destacados en su trabajo como “ghost writers” de la editorial, en un primer rescate público que debería ampliarse alguna vez.

Como último detalle, el libro además está escrito en forma amena, esquivando el típico libro hecho por aficionados al tema que puede aportar una gran cantidad de información peor está redactado de una forma tan árida que se hace indigerible. Cosa que aquí no pasa.

En fin, este libro es fundamental para cualquiera que quiera entender cómo efectivamente funciona la industria editorial de masas, de esas que tanto se habla en las universidades sin tener el dato fáctico. Cualquiera interesado en la literatura “pulp” argentina, o en la famosa industria cultural, debería ir al sitio de la editorial y pedir este libro. No se arrepentirá.

 

 

Ratas de albañal

Ratas de albañal

Autor: “Mike Brown” (Manuel Moreno Bernet)

Colección: Collar nº 51

Edita: Ediciones Reservada, Buenos Aires, 1966

 

Duck (sí, Duck, no Dick ni nada) Forrest acaba de salir de prisión, tras comerse cinco años acusado de complicidad en el asesinato de una persona. Su hermano sería el que lo hizo. Pero no fue así  y claro, quiere venganza…

Y la verdad, no me acuerdo mas. Lo leí hace apenas dos semanas y no recuerdo NADA de la trama. Mala señal. Lo único que recuerdo era que el personaje hacia monólogos interiores al por mayor, como una suerte de Dostoievski de cuarta. Por ejemplo, perlas como esta:

 “Han transcurrido, justamente, quince días. Quince días tan intensos, tan aprovechados minuto a minuto, segundo por segundo, que son bien equivalentes a estos cinco años perdidos en las profundidades ponzoñosas de un vacío de un hueco capaz de vejar el alma más sencilla y humana”

“Fue como andar por un camino a oscuras, tanteando las paredes, asegurando los pies evitando todo bache, todo abismo… Ha sido un camino largo y penoso, incoherente, por donde en todas partes irradiaba el odio, la venganza y la más escéptica crueldad humana.”

“Pero he llegado. Tal vez esté naufragando en le mismo lodazal que todos ellos, enlodado hasta la raíz de los cabellos, con el corazón y los sentimientos apergaminados, anquilosados de todo efecto de impresión, de benevolencia, de piedad.”

“Mas, fuese como fuere, he llegado. Unos pasos más y casi podré decir, asegurar, que en toda existencia, todo empieza y todo fenece.”

 Por no hablar de diálogos de esta calaña:

 “- Los dos estamos heridos moralmente, pero me dijeron una vez que las cicatrices tenían un tejido mucho más fuerte y menos sensible al dolor que el que había antes de la herida. Posiblemente, las cicatrices del corazón hacen a éste más firme y más apto para resistir las penas de la existencia. Y a esto es lo que la gente llama hacerse persona mayor. Tu y yo, Ivonne, estamos, pues, en la senectud y tenemos mil años”

Me imagino que, si alguien hiciera el audiolibro de este libro, funcionaría perfecto como soporífero natural.

Lo poco que pude descubrir del autor fue que – aparte de escribir libros en plena furia de los bolsilibros- también fue guionista de historieta. Por lo demás está completa (y justamente, si este libro es un ejemplo de su prosa, debo agregar) olvidado.

Eso sí: si lo que quieren son ejemplos de prosa involuntariamente graciosa, yo estaría atento a su producción.

O si sufren de insomnio también, que jorobar. Bien que me ha arrullado en el viaje de vuelta a casa mientras lo leía. Y varias veces.

 

Isidoro

Isidoro

Autores: Dante Quinterno, Mirco Repetto, Faruk et al.

Colección: Biblioteca Clarín de la Historieta nº 15

Edita: Clarín, Buenos Aires, 2004

 

La Biblioteca Clarín de la Historieta fue un emprendimiento del diario Clarín que resultó importante a la hora de dejar claro que el público (al menos el argentino) todavía tiene espacio para leer historieta si consigue un formato accesible y ampliamente distribuído. Obviamente que fueran todos íconos populares ayudaba a la venta, para qué mentir. Pero en general diría que fue un experimento exitoso en su momento. Además el trabajo de selección – donde Diego Accorsi, Pablo Muñoz y Lucas varela tuvieron mucho que ver – fue un plus, dando información seria y una selección pensada frente a algo que podía haber sido un desastre total en otras manos.

Buen ejemplo de estas virtudes es justamente este volumen, dedicado a las andanzas del Rey de los Playboys, probablemente uno de los íconos más reconocibles en la historieta argentina. Isidoro Cañones, rico, elegante, fiestero, ventajero, simpático, seductor, chanta, porteño hasta la médula. El libro recorre la evolución de este personaje, desde los intentos previos de Dante Quinterno para cuajar un personaje que represente a la oligarquía argentina que se va de garufa – y es la otra cara del laborioso indígena Patoruzú, símbolo del nacionalismo conservador que suscribía le autor – pasando por sus primeras apariciones como amigo/mentor/rival a veces del propio Patoruzú, para terminar con sus historietas individuales, probablemente le período que más recordamos los de mi generación y el que lo consolidó como personaje icónico. Lo que podía haberse convertido en un rejunte de historietas del personajes sin más – por muy divertidas que sean – acá se convierte en una manera de ver cómo el personaje cambia y modifica sus posiciones… incluso poniendo en le tomo la historia donde aparece pro primera vez el coronel Cañones y los esfuerzos de Isidoro para que este no se case y la remake de la misma historia que casi treinta años después se convierte en el argumento del primer número de la revista de Isidoro. Lo mismo están otras historietas notables como la primera aparición de Cachorra, el alter ego femenino/compañera de juerga por antonomasia de Isidoro y la maravillosa El “Che” Isidoro con éste convertido en guerrillero (y que le mereció a Quinterno una bomba de parte de un grupúsculo trasnochado de la izquierda en esos años). Además el trabajo de rescatar el nombre de todos aquellos dibujantes y guionistas (empezando por Mirco Repetto, que todavía necesita ser rescatado del olvido por su fabuloso trabajo en la historieta argentina) que tuvieron que ver con el personaje.

Obviamente en el debe hay cierto empastamiento en la imagen, perfectamente entendible si tuviste que levantar el material de antiguas revistas. Pero me parece que en el balance esta es una crítica mínima. Como volumen introductorio para hacerse una idea del personaje, este libro es impecable.

 

Un mundo embrujado

Un mundo embrujado

Título original: Web of the Witch World , 1964

Autor: Andre Norton

Colección: Extra – Ficción nº 8

Edita: Producciones Editoriales, Barcelona, 1976

 

Simon de Tregarth, terrestre que ha llegado al mundo de Escart por medio de un paso dimensional y que se ha convertido en un guerrero respetado en ese mundo donde la magia funciona –de hecho se ha casado con la hechicera Jaelithe- se mezcla en una intriga palaciega que está dirigida por los Kolder, extraterrestres que vienen de otro mundo , intentanod conquistar el planeta. Y…

Bueno me gustaría tener algo más claro que pasa porque la verdad, el libro es complicado, farragoso y en definitiva, un aburrimiento de la ilegibilidad. Andre Norton puede ser conocida como la Gran Dama de la Fantasía (y de hecho me gusta el género) pero el libro se lee como una partida de D&D en medio de una campaña en donde uno llegó sin más información  y ningún jugador cuenta que pasó. O sea, no se entiende nada… lo cual debe haber sido frustrante paral os lectores originales , porque la primera parte de la serie no se publicó en español hasta muchos años después.

Y lo peor: la parte que se entiende es un cliché continuo de lugares comunes en la sword & sorcery. El guerrero de otro mundo, la hechicera enamoradisima del primero, la damisela en peligro, el villano de poderes mentales, el traidor enamorado, los barbaros valerosos, etc.

Ahorrese el tiempo. Si van a leer fantasía heroica, vaya a por Howard, Leiber, Moorcock, hasta por Terry Pratchett. Solo si uno es muy completista del género, intente leer esto. Allá usted. Yo ya le avisé y el que avisa no es traidor.

La Mujer Fantasma

La Mujer Fantasma

Título original: Phantom Lady, 1942

Publicado en: Obras escogidas

Autor: William Irish (seudónimo de Cornell Woolrich)

Colección: El lince astuto

Edita: Aguilar, Madrid, 1961

 

Por una vez voy a dividir un libro en varias partes. Es que este libro contiene nada menos que cinco obras de Cornell Woolrich (también conocido como William Irish) y, si bien me gusta pero mucho mucho su obra, leerse cinco libros de un saque me parece demasiado. Así que vamos por parte

(Por cierto la tapa tampoco es la de la edición que estoy leyendo, porque la de este libro es solo de color roja y papel Biblia, como de libro serio y prefiero poner algog mas divertido de ver)

Esta es probablemente una de sus novelas mas conocidas, precisamente porque tiene una premisa que difícilmente no deje a uno con la intriga. Un hombre pelea con su esposa y sale solo a la calle. Conoce a una chica con la que termina pasando la velada sin preguntar siquiera su nombre. Al volver al hotel su esposa está muerta y él es el principal sospechoso. Todas las huellas apuntan a él y su coartada  no existe porque nadie parece haberlo visto con esa misteriosa mujer. Al final un amigo vuelve de América Latina para tratar de encontrar a esa mujer antes que el hombre vaya a la horca… pero todos los caminos parecen terminar en muerte. Y el final es absoluta, completa, increíblemente inesperado. En serio, si cuento arruino todo el chiste.

No por nada Hitchcock lo tenía muy en cuenta a Woolrich a la hora de elegir material en que basar sus películas. Este libro se lee con los ojos pegados a la página y dando vuelta las páginas con ansiedad para saber que joraca va a pasar después. Nadie maneja el suspense como él.

No por nada esta ya es una novela clásica del relato del suspenso. Si no la leíste, anda a perseguirla.

Y ahora, a seguir con el tomito…

Misión Zoraya

Misión Zoraya

Título original: Assignment Soraya, 1960

Autor: Edward S. Aarons

Colección: Caballo Negro – espionaje

Edita: Bruguera, Barcelona, 1966

 

Durante la “Spy Craze” de la década de 1960, aparecieron espías de todo tipo, color y calidad tratando de seguir los pasos de James Bond, seduciendo hermosas mujeres, viajando por lugares exóticos, enfrentando complejas conspiraciones políticas y villanos despiadados, usando su licencia para matar con desparpajo y carencia de escrúpulos. La calidad de las historias contadas sobre esos personajes variaban desde el o asombrosamente bueno hasta lo abismal. Las novelas de Sam Durrell, de la que aquí tenemos un ejemplo, está más cerca del primer tipo de historias que de las segundas.

Durrell es un “cajun” del sur del Mississipi, criado por un abuelo jugador profesional de cartas, graduado en Yale, antiguo agente de la OSS durante la Segunda Guerra Mundial y actual operativo para la sección K de la CIA. Es un experto en operaciones delicadas, como la que le incumbe esta vez: traer de vuelta al emir del pequeño principado árabe de Jidrat a fin de que su arribo detenga la inminente revolución preparada entre el líder extremista religioso de la zona y el turbio jefe de policía del lugar. El problema es que el príncipe se ha convertido en un playboy hedonista a quien su país le importa un carajo. Incluso la acción de su esposa – con la que se casó de pequeño por obligación , pero que básicamente ha repudiado- no parece hacer mella en el príncipe. Así que Durrell –antiguo amigo y compañero de universidad del príncipe – debe llevarlo de vuelta, pese a sus protestas, esquivando intentos de asesinato y con el conteo de una revolución que está a punto de estallar.

Lo interesante de la novela es que quienes participan en ellas son personas antes que personajes. Edward S. Aarons les da carnadura a personajes principales y secundarios. Durrell puede ser un espía que no tendría problemas en pelear mano a mano con James Bond o Matt Helm, pero puede ser a su vez sorprendentemente maduro, tierno y reflexivo, sin  esa pátina de machismo brutal de ellos. El príncipe Amr hace de manera bastante creíble el paso de príncipe disoluto a gobernante responsable y su esposa Soraya se mueve todo el momento entre su responsabilidad de ser la conciencia dormida del príncipe y sus deseos de vivir de otra manera, preferentemente en los brazos de ese espía americano. Además vemos cómo maneja las cosas el mediocre cónsul americano, solo preocupado por salir de ese horrible lugar que detesta profundamente, com se enfrenta al destino el Iman de Jidrat, reflexivo y resignado a su suerte, abuelo del príncipe, las dudas del complejo jefe de inteligencia soviético, que tiene un drama personal que desgarra su profesionalidad… Hasta el propio coronel Ta’arife, villano principal de la pieza no está cortado con un molde de villano básico: sus razones para hacer lo que hace son lógicas, y es sobre todo su habilidad despiadada y  maquiavélica lo que lo pone decididamente del lado de los malos.

La novela en sí recorre el mundo cual película de James Bond, con descripciones verosímiles de los lugares donde visita. Y todo entrelazado en una muy buena trama. Tal vez lo único que no me convence es que le final parece terminado a las apuradas. Como que Aarons echo a volar y, l llegar a l página (pongamos un ejemplo) 100 y tenia que entregar 120 hojas, se quedó sin lugar y tuvo que aterrizar todo lo más rápidamente posible. Con treinta páginas más, el libro sería magnifico

“Misión Soraya” se convirtió en una grata lectura. Vamos a seguir buscando más títulos del autor , porque valió la pena leer las historias de este agente secreto “cajun”. Que es más de lo que puedo decir de las historias del soporífero de Ian Fleming

 

Suplemento de Rastros nº 1 (octubre de 1949)

Suplemento de Rastros nº 1 (octubre de 1949)

Contiene:

“El guerrillero” (Fighting Man, 1948) de Frank Gruber

“El cocinero de los rangers” (Ranger camp cook, 1948) de Raymond S Spears

“La reforma de Calíope” (The reformation of Calliope, 1907) por O. Henry

“Si lo tengo a campo” (1949) de Juan Cornaglia.

“Dos cartuchos” (The two cartridges, 1902) por Stewart Edgard White

“El paso del sol poniente” (Zane Grey’s Sunset Pass, 1949) por Harry Parks (dibujos) y ¿? (guión) (primera parte)

Edita: Acme Agency, Buenos Aires, 1949

 

Tuve la suerte recientemente de agenciarme un lote bastante grande de westerns de diferentes editoriales, incluyendo la revista “Suplemento de Rastros” que editorial Acme – más recordada por la colección Robin Hood – publicó por dos décadas, poniendo a disposición del os lectores argentinos a muchos autores clásicos del género del Oeste. Así que Vamos a ir avanzando de a poco en la lectura de todos los ejemplares, comenzando por este primer número.

El plato fuerte de este número es la novela de Frank Gruber, uno de los más prolíficos autores de pulps y paperbacks de Estados Unidos, amén de reputado guionista de Hollywood. Si bien escribió todo tipo de historias, las de vaqueros eran sus preferidas. Al menos está claro que el trabajo de documentación se lo tomaba muy seriamente.

La historia comienza en la guerra civil estadounidense, durante el ataque a la ciudad de Lawrence, Texas por las guerrillas confederadas de Quantrill, un joven guerrillero llamado Jim Dancer es obligado a matar a sangre fría a un hombre llamado Slocum, en presencia de su hija.

Diez años después, Jim Dancer se ha convertido en una leyenda del bandidaje casi a lam isma altura de los hermanos Frank y Jesse james. El hermano de Slocum, Bertram,  ha contratado a la agencia de detectives Pleasenton para capturarlo, cosa que logra tras bastante trabajo el detective George Cummings. Pero, poco antes de llegar a su destino, Cummings muere en un accidente y el capturado Dancer decide cambiar identidades con él. Y así Cumings/Dancer se halla libre para salir en busca de otra cosa cuando recibe un inesperado nombramiento: ser el alguacil de Lanyard, un nuevo pueblo construido para aprovechar el negocio del ferrocarril .De hecho, tras la construcción hay un negociado montado por el propio Bertram Slocum, dueño de las tierras donde se construyó el pueblo. Y Dancer se encontrará en la posición de enfrentarse a Slocum y sus esbirros para dejar la zona en paz, todo eso mientras en cualquier momento se puede revelar su identidad. Y además la banda de Frank y Jesse James andan por ahí cerca. El final, es medio deus ex machina, pero funciona. Gruber es un gran narrador. La novela sería la base de “Fighting Man of the Plains” (1949), un western de Edwind Marin escrito por el propio Gruber, con Randolph Scout como Dancer.

El cocinero de los Rangers de  Raymond S. Spears es un relato muy divertido sobre cómo un tipo perdido en el desierto se convierte en el cocinero de los Rangers de Texas… y como el mismo tipo resulta tener un pasado pesado. Todo contado muy graciosamente.

El tono de comedia está tambien en el relato de O. Henry sobre la reforma de un tipo bruto y salvaje. Divertido y con un gran remate final, como corresponde a todo cuento de este autor.

“Dos cartuchos” pone a un sheriff y a un bandolero enfrentándose en medio de la nieve con un grupo de indios, teniendo que aliarse , les guste o no para sobrevivir. Funcional, pasable.

Rastros siempre contó con autores argentinos contando relatos originales. En este caso Juan Cornaglia –del que no hay una maldita referencia bibliográfica en la red. ¿Alguien sabe algo? – relata una estampa campera sobre un padre y un hijo entrenando a su caballo para ganar una carrera en sulky. Minimalista, y tierno, aunque de menos interés que el resto de los relatos (lo que es una pena porque me gusta la idea de productos pulp argentinos).

Completa el número las primera parte de la adaptación para historieta que Dell Comics hizo de la novela de Zane Grey, Sunset Pass. Mas ala de que los dibujos se ven horrendos en la impresión de Acme, no puedo opinar de la calidad de la historieta en sí porque solo se ponen las primeras ocho páginas.

El balance final es positivo. La novela de Gruber se sostiene y los relatos complementarios son en su mayoría entretenidos. Vamos a ver como sigue la revista pero empezó con buen pie.